
lunes, 10 de febrero de 2014
Al amor
Ay amor!
que engalanas la voz del viento
y me reverdeces.
Y cuando juegas al escondite
me pierdo en la enramada de acebuches.
Triste fama tienes amor
que vas y vuelves como la veleta
que en silencio eres amante
y de belingo me recuerdas a Dionisios.
Cuando vienes eres agua en calma
cuando te vas, rayo certero cual guadaña
cuando no estás, yo igual que un cuenco vacío
y a tu regreso, ronroneo lunático.
Ay amor!
que te prefiero libre, sin yugos
que amarrado a los arañazos del tiempo insomne.
Ay amor!
que me sublevas y nunca caigo al precipicio.
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